Julio 8, 2020

Observación de estrellas en Santa Lucía

Estaba sentado en el bar de la piscina tomando mi Martini como un pez gordo.

Había estado jugando tenis todas las mañanas desde que llegué a Santa Lucía, y después de dos horas de ser golpeado por mi oponente y el sol, mis miembros se sentían como palos frotados por una tribu Apache para hacer fuego.

Era mediodía y estaba pensando en darme un chapuzón o ir al spa para tomar un masaje. Pero luego vi a la mujer que había conocido en el bar anoche pasando a través de la sombra de mimbre para tomar su lugar junto a la piscina. No podría decir si fue la fatiga de que mi compañero de tenis superior me diera la vuelta que podía sentir en mis piernas, o si fue el hormigueo de un enamoramiento romántico.


Me metí una aceituna verde en la boca y me acerqué a Dominique, invitándola a caminar. Se sintió como un milagro o una película.

Ahora he experimentado mucho en mis cortos años en este planeta, pero déjame decirte que no creo haber experimentado una dicha como esta. caminando por la playa en Santa Lucía.

los costas del Caribe no reconstruidas, el dibujo de líneas en la arena, me hizo sentir perdido en la majestuosidad de todo e increíblemente relajado con mi lugar en esta pequeña mota de carbono en órbita alrededor del sol. Con la arena crujiendo bajo mis pies, me sentí insignificante, al igual que todos los problemas de mi pasado.


Mirando a los ojos de alguien al atardecer es como me imagino que nuestros antepasados, los miembros de la tribu, configurarían su lugar en el sistema solar. Es una pena que solo nos tomemos el tiempo para considerar estas cosas en el ventana de dos semanas de nuestros calendarios llamamos vacaciones. Lo más cerca que vengo generalmente es en una conferencia telefónica, por lo que sin duda fue una especie de revelación.

No soy tan ingenuo como para pensar que los habitantes de Santa Lucía viven en el tipo de lujo temporal que estaba experimentando en mi resort en Santa Lucía. ¿Pero no sería bueno tener todo esto a la vuelta de la esquina todos los días, amarrando barcos y atrapando cangrejos para ganarse la vida?

¿Mejor que, digamos, despertarse en la ciudad, oscuro y triste?

El solo pensarlo me hace querer salto a las estrellas, o al menos sal de la oficina más.



Globales Santa Lucía**** (Julio 2020)